… te ha traído el Señor tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte… —Deuteronomio 8:2
Unas
semanas después de escribir un artículo para Nuestro Pan Diario sobre
la importancia de obedecer la ley, emprendí un viaje de unos 1.350
kilómetros… decidido a mantenerme dentro de los límites de velocidad
indicados. Mientras salía de un
pequeño pueblo de Nuevo México, estaba más preocupado por desenvolver un
emparedado que en mirar las señales de tránsito, y me aplicaron una
multa por exceso de velocidad. Aquel día, mi primera lección fue que el
no prestar atención cuesta lo mismo que pasar deliberadamente por alto
la ley. ¡Y todavía me quedaban 1.200 kilómetros por recorrer!