martes, 18 de septiembre de 2012

Un mensaje seductor

Lectura: 1 Samuel 3:1-10
… habla, porque tu siervo oye. —1 Samuel 3:10

Estás sentado en un teatro con las luces apagadas y disfrutando de un concierto, una obra o una película, cuando, de repente, se enciende la luz de un teléfono móvil mientras alguien lee un mensaje de texto que le llegó y, quizá, se toma un tiempo para responder. En su libro Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, Nicholas Carr dice que, en nuestro conectado mundo, «la sensación de que tal vez tengamos un mensaje» está volviéndose cada vez más difícil de resistir.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Por qué trabajamos

Lectura: Efesios 6:5-9
No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón… —Efesios 6:6

A finales de la década de 1660, Sir Christopher Wren fue contratado para rediseñar la Catedral de San Pablo, en Londres. Según la leyenda, un día visitó el sitio donde se construía este gran edificio, y los obreros no lo reconocieron. Caminó por el lugar preguntándoles a varios hombres sobre lo que estaban haciendo. Un trabajador respondió: «Estoy cortando una piedra». Otro obrero contestó: «Estoy ganando cinco libras y dos peniques por día». Un tercero, sin embargo, tenía una perspectiva diferente: «Estoy ayudando a Christopher Wren a construir una catedral magnífica para la gloria de Dios». ¡Qué contraste en la motivación y la actitud de aquel hombre!

viernes, 31 de agosto de 2012

Giro total

Lectura: Gálatas 1:11-24
… Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba. —Gálatas 1:23

Bill era un amigo mío del seminario, que había aceptado a Cristo como Salvador después de vivir un estilo de vida descaradamente pecaminoso. Él lo describía así: «Iba conduciendo por la calle mientras bebía una botella de brandy y con la esposa de otro hombre sentada a mi lado. Cuando veía algunos cristianos en la acera que le testificaban a la gente, pasaba de largo y les gritaba: “¡Tontos!”. Pero, a las pocas semanas, me encontré arrodillado en una iglesia y pidiéndole a Cristo que fuera mi Salvador y Señor». La conversión de Bill hizo que abandonara sus antiguos caminos y que experimentara una nueva vida en Cristo. Se produjo un giro total en él.

jueves, 30 de agosto de 2012

Lavar oro

Lectura: Lucas 18:18-30
… sometida a prueba vuestra fe, [es] mucho más preciosa que el oro… —1 Pedro 1:7

Mientras estábamos de vacaciones en Alaska, visitamos la mina de oro El Dorado, cerca de Fairbanks. Después de recorrer el lugar y ver algunas técnicas de minería de la época de la Fiebre del Oro, pudimos lavar un poco de este precioso mineral. Nos dieron a cada uno un recipiente y una bolsa con tierra y piedras. Después de poner el contenido en la batea, agregamos agua y lo movíamos en círculos para que se desprendiera el cieno, y el oro, que es pesado, se depositara en el fondo. Aunque habíamos visto trabajar a expertos, no tuvimos buenos resultados. ¿Por qué razón? Preocupados por la posibilidad de desperdiciar algo de valor, no queríamos desechar las piedras que no valían nada.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Hasta quedar lleno

Lectura: Juan 6:25-29
Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. —Juan 6:35

Un amigo mío que vive en Singapur me contó algo sobre un antiguo saludo chino. En vez de decir «¿cómo estás?», preguntan: «¿Comiste hasta quedar lleno?». Es probable que el dicho se haya originado durante una época en que escaseaban los alimentos, y muchas personas no sabían cuándo iban a comer otra vez. Cuando disponían de comida, era aconsejable comer hasta quedar satisfechos.

sábado, 25 de agosto de 2012

Despierto en el cielo

Lectura: Salmo 121
No […] se dormirá el que te guarda. —Salmo 121:3

Uno de los aspectos más peligrosos de volar es el aterrizaje. A medida que el avión se acerca a la tierra, el tráfico aéreo está más congestionado, el clima sobre la tierra puede ser mucho peor que a 9.000 metros (30.000 pies) de altura, y las pistas quizá estén ocupadas por otros aviones. Por eso, los pilotos dependen de los controladores de tráfico aéreo para que coordinen todos los detalles, de modo que todas las aeronaves puedan llegar sin problemas. Sin esos controladores, el caos sería inevitable.

viernes, 24 de agosto de 2012

Negocios riesgosos


Lectura: Lucas 9:18-27 
Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. —Lucas 9:24


Cuando la crisis financiera mundial se agudizó en el 2010, los ejecutivos de un banco internacional fueron investigados por engañar a sus clientes en cuanto al riesgo que implicaban ciertas inversiones que estaban promocionando. Aunque prometían un elevado interés, la firma sabía que la inversión estaba destinada a fracasar y que dejaría sin nada a quienes se adhirieran.

martes, 21 de agosto de 2012

Aguzarnos mutuamente

Lectura: 1 Reyes 19:19-21
Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo. —Proverbios 27:17

Las redes sociales en Internet están creciendo. Aunque las personas estén a mucha distancia, pueden compartir ideas y encontrar un oído atento de sus conocidos en línea. Los blogs, los twits, los correos electrónicos y los sitios web ofrecen otras formas de poder recibir y brindar guía espiritual.

lunes, 20 de agosto de 2012

Sin recompensa


Lectura: Mateo 6:1-4, 19-21 … tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. —Mateo 6:18

La mayoría de nosotros espera que los amigos y los colegas nos recompensen: una palmada en el hombro, una medalla de héroe, un aplauso, un elogio sincero. Pero, según Jesús, las recompensas más importantes llegan después de la muerte. Es posible que las acciones más significativas de todas se hagan en secreto y que Dios sea el único que las vea. En pocas palabras, el mensaje del reino es este: Vive para Dios y no para los demás.

viernes, 17 de agosto de 2012

Están observando

Lectura: Mateo 5:13-16
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre… —Mateo 5:16

El equipo de un jugador de fútbol profesional estaba pasando por una mala racha, derrotado una semana tras otra. Un periodista le preguntó cómo hacía para seguir motivado para jugar bien y dar lo mejor de sí aunque su equipo perdía casi todos los juegos. Él respondió: «Mi papá está viendo el partido. Mi mamá está viendo el partido. ¡Puedes estar seguro de que voy a dar lo mejor de mí!». Reconocía que había más en juego que el solo hecho de ganar o perder. Había gente mirando, y eso siempre lo inducía a esforzarse al máximo.